Las recientes tasas de colocación de deuda del Gobierno colombiano han marcado mínimos históricos. La semana pasada emitió un bono a 10 años con un interés anual del 2.625% en dólares. Al mismo tiempo en el mercado colombiano está colocando recursos a 15 años con un interés del 6% anual en pesos, lo cual ha generado tanto apetito que los mismos inversionistas están dispuestos a pagar una prima para comprarlos.
Se puede afirmar que lo anterior responde a un manejo fiscal responsable, evidenciado por un estable tamaño de la deuda relativo al PIB, cuando el mundo desarrollado está inmerso en debates de incrementos del techo de la deuda o de la viabilidad fiscal de algunos países de la zona euro.
Pero no se puede olvidar que esto responde también a un entorno internacional favorable en términos de liquidez. La política monetaria extremadamente expansiva de la Reserva Federal de los EE.UU. está presionando a los inversionistas a que asuman mayores riesgos. De esta forma se están reduciendo los márgenes que pagan los países emergentes en los mercados internacionales.
Para ponerlo en perspectiva, antes de que estallara la crisis de 2008, ni siquiera EE.UU. estaba en capacidad de captar recursos a una tasa tan baja como la alcanzada por Colombia recientemente. Igualmente, el Banco de la República está implementando una política monetaria expansiva.
Aunque importantes sectores de la economía registran una dinámica desalentadora, el acelerado descenso de las tasas de la deuda pública indican que el problema en Colombia no es iliquidez.
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