Actualmente, Colombia cuenta con un régimen cambiario flotante en el cual la tasa de cambio es determinada por los agentes en el mercado. No obstante el Banco de la República en desarrollo del ejercicio de su política cambiaria, puede intervenir cuando la tasa de cambio muestra comportamientos que en el corto plazo no permiten a los agentes adecuarse rápidamente a los nuevos escenarios de precio y asumen en general grandes pérdidas que afectan su viabilidad a largo plazo. Estas operaciones realizadas por el emisor tienen como fin suavizar o corregir las tendencias excesivas del tipo de cambio, lo que implica finalmente tener que incrementar o disminuir el monto de sus Reservas Internacionales.
El banco central cuenta con tres modalidades de intervención. La primera es a través de subastas holandesas de opciones para la acumulación o desacumulación de Reservas Internacionales, la segunda es mediante subastas holandesas de opciones para el control de volatilidad y la última mediante intervenciones discrecionales para el aumento o disminución del monto de Reservas Internacionales.
El viernes 3 de febrero de 2012, la Junta Directiva del Banco de la República decidió incrementar el monto de Reservas Internacionales a través de compras discrecionales de dólares por un monto diario de US$20 millones en un periodo de tiempo no inferior a tres meses.
Históricamente el Banco de la República ha realizado diferentes intervenciones de compra de divisas con diferentes objetivos, siendo la acumulación de reservas el más importante dado que en general las tendencias bajistas en tasas de cambio afectan en primer lugar los ingresos de los exportadores pero de manera indirecta la generación de empleo en la economía.
Durante los periodos de intervención, el tipo de cambio tiende a estabilizarse cumpliendo de esta manera con el cometido del emisor, sin embargo, dichas correcciones no perduran en el largo plazo.
Desde el 2008 hasta la fecha, el Banco de la República ha llevado a cabo cinco intervenciones incluyendo la iniciada el pasado lunes 6 de febrero. Como se puede revisar, el efecto de dichas intervenciones desaparece al poco tiempo y en general, los periodos de revaluación tienden a ser más prolongados que los de corrección. Por ejemplo, en la segunda intervención (del 3 de marzo al 30 de junio del 2010) el dólar ganó terreno frente al peso durante los dos primeros meses alcanzando una cotización de $2,023, no obstante, faltando un mes para la finalización de la compra de divisas, el dólar retrocedió nuevamente llegando a un precio de cierre de $1,889.5 inferior a $1,895 que registró el día previo al inicio de la intervención.
El primer día de intervención, es decir el lunes de la presente semana, el dólar registró un nivel de apertura en $1,793, $9.25 por encima del cierre del viernes ($1,784) de la semana pasada, empezando a generar los efectos propios de la intervención. No obstante el precio de cierre de ese día fue inferior al precio de apertura indicando una fuerte resistencia de la moneda local a cambiar de tendencia. De esta manera en lo que va de la semana el peso continúa avanzando, pese a que la magnitud de las revaluaciones diarias ha disminuido.
Algunos académicos afirman que la eficacia de las intervenciones dependen del objetivo que tenga el Banco Central (controlar el nivel o la volatilidad), de la credibilidad de la institución y la de la eficiencia del mercado cambiario. Así, de acuerdo al peso relativo de cada una de estas variables al momento que se realiza la intervención la medida afectará el nivel o a la volatilidad o no afectará a ninguna.
Por lo tanto, si bien no es posible asegurar con certeza si los esfuerzos realizados por el banco central serán suficientes para detener la caída del dólar, es oportuno mencionar que de hacerlo probablemente dichos efectos no tendrán una permanencia en el largo plazo, sobretodo en esta ocasión cuando los inversionistas extranjeros se muestran optimistas por cuanto Grecia ha logrado el acuerdo que le permitirá evitar una moratoria, la Eurozona empieza a mostrar signos de recuperación, Estados Unidos mejora cada vez más su dinámica de crecimiento, el mercado laboral de dicho país avanza así como lo hace el de sector de la vivienda. En este sentido esperamos que, de generarse una corrección en la tendencia natural de apreciación del peso, la tasa de cambio avance hasta niveles cercanos a los $1,870, no obstante, esperamos que el dólar retome los niveles previos a la intervención y de acuerdo con nuestras expectativas cierre en $1.750.
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no es un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Regístrese o Ingrese aquí